Olaf Ladousse ha presentado hace unas semanas el nuevo número de su fanzine ¡Qué suerte!
En esta ocasión, el tema es "Sombra" y entre los colaboradores se encuentra Luis Pérez Calvo que ha hecho una historieta de dos páginas, la primera de las cuales les mostramos aquí abajo. Si quieren saber cuál es el desenlace, cómprense un ¡Qué suerte! aquí o en los comercios más selectos de su localidad.
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lunes, 23 de marzo de 2015
jueves, 24 de octubre de 2013
Un pulpo de Saturno devorando a sus hijos
Hace unos días les informábamos de la presentación del nuevo número del fanzine de Olaf Ladousse ¡Qué suerte! y les comentábamos que Luis Pérez Calvo había participado en él.
En esta ocasión el tema elegido era Caníbal y LPC aprovechó para hacer un homenaje a Francisco de Goya y su pintura Saturno devorando a su hijo, aunque en el caso que nos ocupa es un pulpo que se zampa a sus hijos a la gallega.
Una historia muy dramática, no les decimos que no, pero si nos disculpan, les dejamos que se nos está abriendo el apetito.
¡Buen provecho!
jueves, 19 de septiembre de 2013
Hoy, el holocausto caníbal de ¡Qué suerte!
Esta noche se presenta en Madrid "Caníbal", el nuevo número de ese alquimista de las tintas, los grabados y los lápices que es el maestro Olaf Ladousse.
Como es tradición, Luis Pérez Calvo participa en esta nueva entrega del que es uno de los fanzines con más solera del panorama español de la edición subterránea.
La cita será a las 21 horas en el Penny Lane del 15 de la calle Salitre, en el castizo barrio de Lavapiés.
¡Vayan en ayunas y sacien su hambre háganse con un par de ejemplares!
¡Menudo banquete!
¡Ñam!, ¡Ñam!
Como es tradición, Luis Pérez Calvo participa en esta nueva entrega del que es uno de los fanzines con más solera del panorama español de la edición subterránea.
La cita será a las 21 horas en el Penny Lane del 15 de la calle Salitre, en el castizo barrio de Lavapiés.
¡Vayan en ayunas y sacien su hambre háganse con un par de ejemplares!
¡Menudo banquete!
¡Ñam!, ¡Ñam!
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martes, 17 de septiembre de 2013
De Liebre a Liebre, y escribo porque me toca...
Ayer, 14 de Septiembre, tras su mudanza de la avenida General Perón a la calle Doctor Fourquet, quedaba inaugurada la Galería Liebre, y su primera exposición colectiva en el lugar, "Los Titulares", en la que participa, cómo no, mi amigo LPC.
Los maestros de ceremonia, Ignacio Castro Rey y Fernando Castro, con profundidad y buena dosis de humor, dieron el pistoletazo de salida a las nuevas andanzas de Liebre por el Barrio de Lavapiés. Atrapada entre los numerosos amantes del arte y amigos de los artistas, me llamó la atención que Fernando Castro terminara su presentación con el recuerdo de la emoción estética que le causó, años ha, una pieza del Victoria and Albert Museum de Londres. Una emoción estética, a menudo libre de conocimientos sobre la obra o su entorno, que te deja contemplativo en ocasiones, exhausto en otras, y cuya impresión, como en el caso que describía F.Castro, difícilmente se difumina en nuestra memoria.
Esta circunstancia y un oportuno salto espacio-temporal me llevan al propósito definitivo de hablar de la obra cerámica de Luis Pérez Calvo que precisamente se presentaba en la exposición de clausura de la antigua sede de la galería bajo el título "Dos Gatos para una Liebre" y que reunía, junto a las obras de Olaf Ladousse, una buena parte de su producción.
No es tanto la visión de las piezas de cerámica elaboradas por José María Calvo y decoradas por Luis Pérez Calvo lo que atrajo en un primer momento mi atención, sino la luz que desprendía el conjunto, instalado sobre una mesa de vidrio en la parte superior, también acristalada, de la galería.
Me acerqué enseguida para tratar de determinar la naturaleza, el color exacto de esa suerte de reverberación producida por los siete jarrones, la luz que definitivamente se ha clavado en mi retina.
LPC es un "recuperador" de imágenes, de la/s iconografía/s que han marcado su infancia y curiosidad, así como de soportes (fotos antiguas, lienzos reutilizados, tapas de cartón ilustradas .. y hasta mi vieja y especial lata de cine) que, lejos de la idea de economía de crisis que nos ocupa y de sentimientos ecológicos y sostenibles, encuentra propicios para plasmar su obra.
Pero aquí, ante la obra cerámica, nos damos de bruces con la manifestación de entre las más antiguas y características de la especie humana: un soporte buscado también por el artista para cubrir una necesidad estética y expresiva - elaborado por el torno, la idea y la mano amiga del primo en un recóndito pueblo de Burgos - aliado con la representación y la animación/humanización, a la vez sutil y trepidante, de máquinas y robots.
Los jarrones de LPC son la síntesis de varios contrapuntos: el trazo seguro y la vida incisa sobre toda la superficie - ya no del papel sino del volumen - cobra una nueva suerte de dinamismo y movimiento; la visión de frenética actividad asentada sobre frágiles e imposibles construcciones a la que nos somete LPC se templa, por materia y forma, con la solidez de estos pequeños monolitos; el objeto rústico, que bien pudiera estar dispuesto para servirnos agua fresca, acoge sin enfado las manifestaciones, la atmósfera y los ruidos de la urbe; debajo de la piel blanca de la loza emerge el barro.
Ese contraste entre dos cosas simultáneas es, creo bien, el productor de la luz que percibí aquella tarde de incipiente verano en la Galería Liebre. Aún sigo buscando en cartas de color y referencias de Pantone algo parecido a ello...
Entre Rastro y raíces, las obras cerámicas de Luis Pérez Calvo, por cuanto le definen y por las circunstancias, son ciertamente ahora únicas e irrepetibles.
Gisèle Rodríguez. 15 de Septiembre de 2013

Los maestros de ceremonia, Ignacio Castro Rey y Fernando Castro, con profundidad y buena dosis de humor, dieron el pistoletazo de salida a las nuevas andanzas de Liebre por el Barrio de Lavapiés. Atrapada entre los numerosos amantes del arte y amigos de los artistas, me llamó la atención que Fernando Castro terminara su presentación con el recuerdo de la emoción estética que le causó, años ha, una pieza del Victoria and Albert Museum de Londres. Una emoción estética, a menudo libre de conocimientos sobre la obra o su entorno, que te deja contemplativo en ocasiones, exhausto en otras, y cuya impresión, como en el caso que describía F.Castro, difícilmente se difumina en nuestra memoria.
Esta circunstancia y un oportuno salto espacio-temporal me llevan al propósito definitivo de hablar de la obra cerámica de Luis Pérez Calvo que precisamente se presentaba en la exposición de clausura de la antigua sede de la galería bajo el título "Dos Gatos para una Liebre" y que reunía, junto a las obras de Olaf Ladousse, una buena parte de su producción.
No es tanto la visión de las piezas de cerámica elaboradas por José María Calvo y decoradas por Luis Pérez Calvo lo que atrajo en un primer momento mi atención, sino la luz que desprendía el conjunto, instalado sobre una mesa de vidrio en la parte superior, también acristalada, de la galería.
Me acerqué enseguida para tratar de determinar la naturaleza, el color exacto de esa suerte de reverberación producida por los siete jarrones, la luz que definitivamente se ha clavado en mi retina.
LPC es un "recuperador" de imágenes, de la/s iconografía/s que han marcado su infancia y curiosidad, así como de soportes (fotos antiguas, lienzos reutilizados, tapas de cartón ilustradas .. y hasta mi vieja y especial lata de cine) que, lejos de la idea de economía de crisis que nos ocupa y de sentimientos ecológicos y sostenibles, encuentra propicios para plasmar su obra.
Pero aquí, ante la obra cerámica, nos damos de bruces con la manifestación de entre las más antiguas y características de la especie humana: un soporte buscado también por el artista para cubrir una necesidad estética y expresiva - elaborado por el torno, la idea y la mano amiga del primo en un recóndito pueblo de Burgos - aliado con la representación y la animación/humanización, a la vez sutil y trepidante, de máquinas y robots.
Los jarrones de LPC son la síntesis de varios contrapuntos: el trazo seguro y la vida incisa sobre toda la superficie - ya no del papel sino del volumen - cobra una nueva suerte de dinamismo y movimiento; la visión de frenética actividad asentada sobre frágiles e imposibles construcciones a la que nos somete LPC se templa, por materia y forma, con la solidez de estos pequeños monolitos; el objeto rústico, que bien pudiera estar dispuesto para servirnos agua fresca, acoge sin enfado las manifestaciones, la atmósfera y los ruidos de la urbe; debajo de la piel blanca de la loza emerge el barro.
Ese contraste entre dos cosas simultáneas es, creo bien, el productor de la luz que percibí aquella tarde de incipiente verano en la Galería Liebre. Aún sigo buscando en cartas de color y referencias de Pantone algo parecido a ello...
Entre Rastro y raíces, las obras cerámicas de Luis Pérez Calvo, por cuanto le definen y por las circunstancias, son ciertamente ahora únicas e irrepetibles.
Gisèle Rodríguez. 15 de Septiembre de 2013
viernes, 28 de junio de 2013
Esto fue lo que pasó
La verdad es que les echamos de menos. Una inauguración no es lo mismo sin ustedes y eso que la de la exposición de Olaf Ladousse y Luis Pérez Calvo (en la foto) en la Galería Liebre fue de las que hacen época.
No se preocupen. Aquí les traemos un reportaje fotográfico para que se hagan una idea aproximada de lo que sucedió y vean algunas de las piezas de LPC que se exponen allí.
Fue una pena no verlos porque les guardamos unos cuantos canapés y dos botellas de vino español. Pero como tienen ustedes la agenda más apretada que un ministro, pues nos los comimos y bebimos antes de que se echasen a perder. Estaban exquisitos y con un retrogusto a frutas espectacular.
Bueno, no se preocupen. Recuerden que la muestra tiene abiertas sus puertas hasta el día 24 de julio. Algún hueco encontrarán para pasarse, ¿no?
No se preocupen. Aquí les traemos un reportaje fotográfico para que se hagan una idea aproximada de lo que sucedió y vean algunas de las piezas de LPC que se exponen allí.
Fue una pena no verlos porque les guardamos unos cuantos canapés y dos botellas de vino español. Pero como tienen ustedes la agenda más apretada que un ministro, pues nos los comimos y bebimos antes de que se echasen a perder. Estaban exquisitos y con un retrogusto a frutas espectacular.
Bueno, no se preocupen. Recuerden que la muestra tiene abiertas sus puertas hasta el día 24 de julio. Algún hueco encontrarán para pasarse, ¿no?
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lunes, 17 de junio de 2013
¿Qué hacen este jueves?
Ya se lo avisábamos el otro día. El próximo día 20 de junio Olaf Ladousse y Luis Pérez Calvo inauguran Dos gatos para una liebre, una exposición en la Galería Liebre de Madrid.
Aunque un evento como este no precisaba de explicación alguna, LPC ha querido recordar de dónde procede su personalísimo universo artístico. Lean y vayan a Liebre sabiendo algo más de las maravillas que se van a encontrar:
"Cuando era pequeño cada vez que viajaba con mis padres siempre lo hacíamos al pueblo. Era el único sitio donde iba. Nunca me llevaron a otro sitio. Al pueblo, al pueblo, solo al pueblo... La primera vez que vi el mar tenía 18 años.
Cuando viajaba en el autobús, de camino al pueblo, lo que mas me llamaba la atención era el cartel de la silueta del toro de Osborne, cuando todavía no era un icono, y la publicidad de los azulejos de Nitrato de Chile. De ahí tal vez surja mi obsesión de dibujar vallas con publicidad popular tanto de España como de Estados Unidos.
Otra de mis pasiones eran los tebeos. Cuando de pequeñito iba con mi madre a hacer la compra al Mercado de San Fernando había un puesto de compra venta cambio de tebeos novelas y revistas. Me acuerdo que siempre cambiaba mi tebeo por aquel que tenía la portada más bonita. De ahí tal vez mis referencias al mundo del tebeo.
También me influyeron los circos que venían a Madrid. En la Plaza de Castilla montaban su carpa el Circo Atlas, con los Hermanos Tonetti. Me gustaba ver las caravanas, los camiones y las atracciones de feria. Me pasaba horas solo, viendo pasar el tren de la bruja y toda esa estética visual se me ha quedado grabada.
Y qué contar de la música. Soy un loco apasionado de las portadas de discos y tal vez por eso hay tanta referencia en mi obra del mundo musical.
Con El Rastro, más de lo mismo. De niño iba con mi padre a vender las cosas de casa que ya no nos servían. Madrugábamos, poníamos cuatro papeles o una sábana, mostrabas la mercancía y te sacabas unas pesetas sin ser tratado como un delincuente. Continué haciéndolo de jovenzuelo porque antes era así. Llegabas, cogías un sitio, pasaba el guardia municipal, te daba un papelito y le pagabas.
También echo de menos los mercados de toda la vida. Esas voces que decían "¡ale, señora, mire qué tomates que tengo!", o lo de la copa de coñac que se voceaba en los campos de fútbol. Ahora eso no se lleva, esta prohibido vender alcohol en los recintos deportivos. Da igual, la gente antes de entrar en el campo ya va hasta arriba de todo.
En fin, pasen, pasen y vean. Disfruten del maravilloso mundo de LPC. El country folk de los Beau Brummels, el Ratatatá, el sonido de los sobres sorpresas de Soldados de Noruega, el punch de la atracción de la ola subido en la foca, y hágase un enorme globo de goma de mascar de Bazooka. La pequeña Nancy, las portadas de tebeos atacadas, las cartelas de cine, la ciencia ficción, la bella mujer, el monstruo y los camellos del Circo Americano por el desierto.
Acérquense a la Galería LIEBRE el próximo día 20 a las 21 horas. No tendrán que esperar largas colas ni pasar calor
y además es GRATIS".
Welcome / Bienvenido al mundo LPC
Aunque un evento como este no precisaba de explicación alguna, LPC ha querido recordar de dónde procede su personalísimo universo artístico. Lean y vayan a Liebre sabiendo algo más de las maravillas que se van a encontrar:
"Cuando era pequeño cada vez que viajaba con mis padres siempre lo hacíamos al pueblo. Era el único sitio donde iba. Nunca me llevaron a otro sitio. Al pueblo, al pueblo, solo al pueblo... La primera vez que vi el mar tenía 18 años.
Cuando viajaba en el autobús, de camino al pueblo, lo que mas me llamaba la atención era el cartel de la silueta del toro de Osborne, cuando todavía no era un icono, y la publicidad de los azulejos de Nitrato de Chile. De ahí tal vez surja mi obsesión de dibujar vallas con publicidad popular tanto de España como de Estados Unidos.
Otra de mis pasiones eran los tebeos. Cuando de pequeñito iba con mi madre a hacer la compra al Mercado de San Fernando había un puesto de compra venta cambio de tebeos novelas y revistas. Me acuerdo que siempre cambiaba mi tebeo por aquel que tenía la portada más bonita. De ahí tal vez mis referencias al mundo del tebeo.
También me influyeron los circos que venían a Madrid. En la Plaza de Castilla montaban su carpa el Circo Atlas, con los Hermanos Tonetti. Me gustaba ver las caravanas, los camiones y las atracciones de feria. Me pasaba horas solo, viendo pasar el tren de la bruja y toda esa estética visual se me ha quedado grabada.
Y qué contar de la música. Soy un loco apasionado de las portadas de discos y tal vez por eso hay tanta referencia en mi obra del mundo musical.
Con El Rastro, más de lo mismo. De niño iba con mi padre a vender las cosas de casa que ya no nos servían. Madrugábamos, poníamos cuatro papeles o una sábana, mostrabas la mercancía y te sacabas unas pesetas sin ser tratado como un delincuente. Continué haciéndolo de jovenzuelo porque antes era así. Llegabas, cogías un sitio, pasaba el guardia municipal, te daba un papelito y le pagabas.
También echo de menos los mercados de toda la vida. Esas voces que decían "¡ale, señora, mire qué tomates que tengo!", o lo de la copa de coñac que se voceaba en los campos de fútbol. Ahora eso no se lleva, esta prohibido vender alcohol en los recintos deportivos. Da igual, la gente antes de entrar en el campo ya va hasta arriba de todo.
En fin, pasen, pasen y vean. Disfruten del maravilloso mundo de LPC. El country folk de los Beau Brummels, el Ratatatá, el sonido de los sobres sorpresas de Soldados de Noruega, el punch de la atracción de la ola subido en la foca, y hágase un enorme globo de goma de mascar de Bazooka. La pequeña Nancy, las portadas de tebeos atacadas, las cartelas de cine, la ciencia ficción, la bella mujer, el monstruo y los camellos del Circo Americano por el desierto.
Acérquense a la Galería LIEBRE el próximo día 20 a las 21 horas. No tendrán que esperar largas colas ni pasar calor
y además es GRATIS".
Welcome / Bienvenido al mundo LPC
lunes, 10 de junio de 2013
Empieza la cuenta a atrás...
Quedan tan solo diez días para la inauguración de la nueva exposición de Luis Pérez Calvo y Olaf Ladousse en la Galería Liebre de Madrid.
La muestra, que lleva por título Dos gatos para una liebre, pondrá fin por esta temporada a las actividades de la galería y en ella se podrán encontrar un buen puñado de magníficos dibujos de estos dos grandes artistas.
Una exposición de la que mola hasta la invitación creada por Olaf y Luis a cuatro manos y cuatro pies.
Cuenten con nosotros...
10...
9...
8...
7...
6...
5...
4...
3...
¡2 gatos para una Liebre!
La muestra, que lleva por título Dos gatos para una liebre, pondrá fin por esta temporada a las actividades de la galería y en ella se podrán encontrar un buen puñado de magníficos dibujos de estos dos grandes artistas.
Una exposición de la que mola hasta la invitación creada por Olaf y Luis a cuatro manos y cuatro pies.
Cuenten con nosotros...
10...
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7...
6...
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4...
3...
¡2 gatos para una Liebre!
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domingo, 16 de diciembre de 2012
¡Qué suerte!, un nuevo ¡Qué suerte!
Olaf Ladousse ya tiene listo un nuevo número de su fanzine ¡Qué suerte! que, en esta ocasión, tiene por tema "desnudo" –o como se dice en otros idiomas, "naked" y "à poil"– y para el cual Luis Pérez Calvo ha hecho una magnífica ilustración.
Si quieren verla, no tienen más que acudir el próximo día 18 de diciembre, martes, a las 20 horas, a la presentación mundial que se realizará en el Pic-Nic de la calle Minas semiesquina con Pez.
Allí nos vemos. Mientras, les dejamos con la portada del nuevo ¡Qué suerte! y el cartel del evento. La primera es obra de Romuald y el segundo del maestro Ladousse.
Si quieren verla, no tienen más que acudir el próximo día 18 de diciembre, martes, a las 20 horas, a la presentación mundial que se realizará en el Pic-Nic de la calle Minas semiesquina con Pez.
Allí nos vemos. Mientras, les dejamos con la portada del nuevo ¡Qué suerte! y el cartel del evento. La primera es obra de Romuald y el segundo del maestro Ladousse.
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